Paroles

Hay palabras que desconozco. Y por eso busco en Kafka y Camus alguna idea que me ayude a discernir lo que pasa dentro de mí. Y es en esta búsqueda insaciable que me pierdo y me he perdido más de una vez.

Como la primera vez que quise decir no te vayas y lo que dije fue adiós. O la segunda vez que quise decir “ya no más” y lo que hice fue crearme razones para seguir esperando y atormentado mi espíritu. Nunca he sabido expresar realmente lo que pienso y siento; y no es porque me falte “educación” posiblemente es porque me sobra. Desde pequeña me ensenaron a ser respetuosa y sumisa; a no decir que no y a asumir cualquier error así no fuese mío. Y así me hice una mujer sumisa y débil de espíritu con tantas palabras atoradas en mi pecho: “no” “no quiero” “te quiero” “no me dejes” “vete” Y con el transcurso de los años cuando finalmente empecé a decir lo que sentía, escucho que me llaman “insolente” “maleducada” “loca” “sin diplomacia” “odiosa” “arrogante” y un sinnúmero de adjetivos que antes no me adornaban.” Y dudo nuevamente de si es correcto realmente decir lo que se piensa o si hay una manera diferente de expresarme que sea “diplomática”

En el fondo, yo sé que me falta diplomacia porque tengo tantos gritos consumidos en rabia y pienso que tal vez por eso me salen a veces palabras agrias y llenas de pesares.

Desde la mujer que soy a veces me da por contemplar aquellas que pude haber sido, dice la Gioconda-palabras así quiero para describir mi vida y encontrar el sentido de mi existencia, si es que existe alguno.

Mi visión de mundo es limitada; desde hace varios años que vengo pensando que somos humanos metidos en burbujas diferentes y que desde nuestra burbuja vemos a los demás.-y que hay electricidad cuando dos burbujas se conectan o se rozan así fuese por un corto lapso de tiempo. O que somos casas dentro de nosotros mismos, y que a veces cuando un desconocido se asoma a nuestras ventanas salen rayos y centellas y chispas por la felicidad que produce el contacto con otro humano. Y eso fue lo que sentí yo una vez.

Me volví loca con su presencia y me obsesioné con todo lo que fuera su olor a café y su desorden; me sentí realmente viva en sus palabras. Por vez primera podía conversar y liberar tantas palabras y me sentí como una niña con un nuevo juguete y pensé que el sentía lo mismo porque como era posible que mi corazón fuera a explotar y el suyo no?- no fue así. El esperaba que yo dijera que sí y que me lanzara al vacío y a lo desconocido con él cuando yo apenas estaba empezando a decir que no y a expresar lo que realmente sentía; sentía miedo y lo exprese, sentía dudas y las exprese.  No recuerdo que pasó, pero al día siguiente él estaba perdidamente enamorado de otra persona. Y me destrozó. Pensé en lo fácil que era para ciertas personas dejar de lado todos sus sentimientos y entregarse completamente a otra persona-y pensé entonces que había algo dañado en mí que no lograba dejar ir porque no lograba olvidar y recomenzar.  Pocos meses después comprendí que él nunca me quiso a mí, y que tal vez nunca quiso a nadie en especial-él tenía una idea fabricada del ser amado y utilizaba esa idea como vestidura para cualquier persona que decidiese quererle. Y este descubrimiento me destrozó por completo porque entonces quien había sido yo? Mi existencia estaba en segundo plano con él, siempre estuvo en segundo plano- cuando me decía cosas no las decía para mi sino para su idea romántica del amor.

Y desde él nunca volví a ser la misma. Y le agradezco a la vida por eso, porque por esa misma razón ayer perdí a un amigo.

Y lo escribo aquí porque quiero documentarlo. Adiós amigo. Pase tantos años esperándote, queriendo que me vieras, queriendo que me reconocieras; que me entendieras. Con vos nunca me he limitado y es tal vez por eso que pasé tantos años esperándote. Con vos fui monstrua y fiera y niña berrinchuda. Pero pasa el tiempo y los años y nada cambia, mi corazón sigue solo y aturdido y sin poder expresar sentimientos- mi alma que se acolita por la ventana no quiere que siga atormentando mi cansado espíritu: ya no más.

A aquel amante: nunca supe decir que me asustaron mis sentimientos de aquel entonces. Sentí una ráfaga indescriptible de emociones que me inmovilizaban al mismo tiempo que me daban alas. Es cierto no supe amarte pero te quería. Y quería que me vieras a mí, pero no supiste verme y en menos de un día ya estabas libremente en los brazos de alguien más, y los ojos humillantes de los demás me comían y me herían también. Después de esa traición mis sentimientos nunca más volvieron a ser los mismo: me sentí como cuando tenía 7 años y mi mama me dijo que volvería en 15 días, y pasaron años en los que yo esperaba parada en el portón de aquel hogar cristiano por ella y nunca regresó por mí.  Excepto que regresaste cuando aquel amor no te quería más. Y como siempre había sido una mujer sumisa dije las cosas que no debía decir e intentamos algo que más bien resultó ser más doloroso aún-ya estaba envenenado. Y después de unas cuantas semanas estabas nuevamente en los brazos de alguien más, ahí confirmé que no me querías y que nunca lo habías hecho. No me importo el género de tu ser amado, pero debo ahora expresar que me causó mucho miedo. Yo siempre me sentí menos e incapaz de amar y ahí estabas vos mostrándome que yo no tenía todo lo que necesitabas para ser feliz, y nuevamente otra catástrofe de mayor magnitud- te herí. Y aunque no recuerdo bien la magnitud de mis palabras hirientes, sé que te herí porque traicioné mi actitud aletargada y sumisa de los años anteriores. Y ahora de vez en cuando te asomas a mi ventana y aunque aún sigo sintiendo centellas y chispas ya no confío más y quienquiera que realmente me conozca sabe que eso es mortal.  Lo siento si te lastime de más.

Esta mañana que me siento y escribo reconozco que por vez primera voy aprendiendo a dejar ir, primero a un amante y ahora a un amigo.

A la mujer que leerá esto dentro de unos cuantos meses cuando el corazón tire punzadas nuevamente:

No seas tan dura contigo misma. La mujer que yo veo en estos momentos de tanta lucidez es una mujer llena de encanto y amabilidad, un poco sufrida como todas las demás, pero encantadora.

—-———————– Meyling Diaz ©2017 ———————————